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3.6.09

Weird Music (13):

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GRACIAS AL ABUELO.

Había una vez, hace mucho, mucho tiempo, una niña que vivía en la capital de un país del trópico.

A esta niña, la mandaban todos los años –invariablemente- desde el último día de clases hasta el día anterior a comenzar el curso siguiente, a casa de sus abuelos para pasar las vacaciones.

Su abuelo, se parecía al de Heidy, pero en el escenario equivocado (en vez de los Alpes, el Trópico). Era un hombre duro, curtido, con la edad pintada en cada pliegue y arruga de su rostro. Un patriarca, pues con todas las letras y todo el porte: Grande, Moreno (mezcla de Indio con Blanco), Con los ojos verdes y El Cabello totalmente plateado.

La niña, año tras año, fue descubriendo que debajo de esa piel cobriza, y enmarcados bajo sus espesas cejas blancas, el abuelo tenía en los ojos una mirada de lucidez, determinación y carácter que en algunas ocasiones le ponía el pelo de punta.
No lo admite, pero en aquel tiempo, le tenía un respeto que rayaba en el miedo. Su palabra era ley…

Al abuelo le gustaban pocas cosas. No era hombre de lujos, ni gustos raros ni caros. Lo que más le gustaba, era viajar. Y viajar a la antigua: Por carretera.
Horas y horas, días y minutos pasaban debajo de las ruedas de su Malibu del 76… recuerda la niña que el coche era tan blanco como el cabello del abuelo.

Eran épocas de coches sin puertas con seguro para niños, con ventanillas traseras que solo bajaban hasta la mitad, y con asientos de cuero, que en aquel calor parecía más el interior de una máquina de vapor que un coche… En esa época ni el aire acondicionado estaba de moda, por lo que ni hablar de otros artilugios como el CD.

Por ello, los viajes se hacían musicalizados gracias a los “casettes”. ¡Y ya era mucho decir que se pudiera llevar música!. Al abuelo, le gustaba mucho el Vallenato, género que aún hoy a la niña, le remueve el pasado y por ello no logra que le disguste lo que debería. Está totalmente asociado a días de sol, de paseos eternos, a conversaciones increíbles, a sueños lento, con sandwiches por el camino… todo, mientras iba sentada en la parte de atrás del Malibu.

Uno de esos viajes sin principio ni fin, el Abuelo llevó otros "casettes" que no eran los habituales, pero de un género que a él también le gustaba mucho. La niña, estaba soñando con un hombre, que cantaba con una voz gruesa, fuerte, y pensó en que esa debía ser la voz de su abuelo. El pensamiento onírico le decía que esa música tenía tanto sentimiento, tanto feeling, que la Niña decidió salir del sueño y desperezarse para poner atención y disfrutarla.

En ese momento, se acabó la canción que sonaba y ella ya estaba recostándose de nuevo. Creyó quedarse dormida, y soñar con una historia genial, muy graciosa, que tenía de todo: Comedia, Drama, Acción, una rima impecable, y unos acordes magníficos. Era un sueño musicalizado, donde había un hombre que era Borracho, Parrandero y Jugador:

Juan (se llamaba y lo apodaban) Charrasqueado.



La voz del Gran Jorge Negrete, la sacó de ese ensueño. No era un sueño, pero tampoco era sólo una canción, ¡era una historia!. Esa fue la primera de muchas Rancheras que esa niña se iba a aprender en su vida. Fue también el “casette” más sonado de ese y todos los viajes subsiguientes, aunque luego, fueron apareciendo muchos otros intérpretes espectaculares, tales como: Javier Solís, Pedro Infante, Antonio Aguilar (que también hace una versión alucinante de este tema), Vicente Fernández, etc, quienes ayudaron y fueron el telón de fondo en las miles de conversaciones trascendentales que tuvieron la niña y su abuelo en cada viaje.

Con él, ella habló por primera vez de temas adultos: Del machismo, de las relaciones, de las parejas, del matrimonio, de la vida, de la paz y de la guerra, de las señales de tránsito, de no conducir bebiendo, y de todo un poco… y lo llegó a conocer mejor que nadie.

Y sólo ahora, es cuando esta niña piensa que estos fueron los primero secretos que la música le abrió. Ya es mayorcita, pero la Ranchera aún le causa tal impacto, que decide dejarles un regalo más moderno: En otra voz, Otra música y otro Tiempo, pero que es el cierre perfecto de esta pequeña historia: La de cómo mi abuelo, sin saberlo, me enseñó el amor por El Corrido y La Ranchera Mexicana y miles de cosas más, que no sé cómo expresar con palabras.
Gracias Abuelo.

San Kike, en una versión muy especial para mí, de: El Jinete (original de José Alfredo Jiménez, aunque versionada por medio mundo: desde Jorge Negrete, Vicente Fernández, hasta Plácido Domingo)



Porque así como los recuerdos son el pilar de nuestra vida, y nos permiten desconectar y reconectar con tiempos que creíamos perdidos, es así como…

El Mar No Cesa.

PD: Cheko, aparte de ser parte de mi Historia, es un pequeñísimo homenaje que rindo a los artistas Enormes de tu tierra. Ojalá pueda volver pronto...

Letra: Juan Charrasqueado.

Voy a cantarles un corrido muy mentado
lo que ha pasado allá en la hacienda de la flor
la triste historia de un ranchero enamorado
que fue borracho parrandero y jugador

Juan se llamaba y lo apodaban charrasqueado
era valiente y arriesgado en el amor
a las mujeres más bonitas se llevaba
que aquellos campos no quedaba ni una flor.

Un día domingo que se andaba emborrachando
a la cantina le corrieron a avisar
"Cuídate Juan que ya por ahí ya te andan buscando
son muchos hombres no te vayan a matar".

No tuvo tiempo de montar en su caballo
pistola en mano se le echaron de a montón
El les gritaba “estoy borracho y soy buen gallo”
cuando una bala atravesó su corazón.

"Y ando en busca de una prieta, porque prietas
hasta las mulas..!"

Creció la milpa con la lluvia en el potrero
y las palomas van volando al pedregal
bonitos toros llevan hoy al matadero
que buen caballo va montando el caporal.

Ya las campanas del santuario están doblando
todos los fieles se dirigen a rezar
y por la sierra los rancheros van bajando
a un hombre muerto que lo llevan a enterrar.

En una choza muy humilde llora un niño
las mujeres le aconsejan y se van
mientras su madre lo consuela con cariños
mirando al cielo llora y reza por su Juan.

Aquí termino de cantar este corrido
de Juan ranchero charrasqueado y burlador
que se creyó de las mujeres consentido
y fue borracho parrandero y jugador.